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Las personas que ingresan a tratamiento en Magallanes señalan que iniciaron su consumo de drogas a los 10 años.

 

Por La Prensa Austral

El año pasado, a nivel regional, 525 personas fueron parte de alguno de los once programas de tratamiento de consumo problemático de sustancias. La mayor demanda de atención se produjo por consumo de alcohol, seguido de la marihuana. Sin embargo, al distinguir entre adultos y adolescentes, estos últimos enfrentan problemas con sedantes e inhalables.

La encargada regional del Area de Tratamiento del Senda, Elizabeth Aedo Gallardo, advierte que cualquier consumo en la etapa de adolescencia es mucho más grave porque son personas en desarrollo, quien agrega que el consumo se inicia entre los 10 y 12 años.

Esto último es visto como una situación preocupante, pues la experiencia señala que luego los problemas se vuelven crónicos, por lo que es necesario seguir trabajando en lo preventivo y anticiparse.

Dispositivos de tratamiento

Para atacar este fenómeno, la funcionaria del Senda destaca que en la región existen distintos dispositivos de tratamiento. Hay programas para adultos que atienden de acuerdo a las necesidades específicas y al nivel de consumo de los usuarios. El consumo moderado es posible ser abordado mediante un programa básico, pero cuando es sostenido en el tiempo la persona debe ser ingresada a un plan intensivo o uno residencial. También hay un programa de personas en situación de calle y de modalidad residencial con Gendarmería.

El consumo problemático suele ser uno de los factores de riesgo, pero además hay situaciones de salud mental y otros se generan en ámbitos escolares o familiares. Además la edad de inicio ha ido descendiendo y las drogas también han ido cambiando con el tiempo. “La cocaína, por ejemplo, comenzó a llegar de manera persistente desde hace unos cinco años y hoy tenemos jóvenes que tienen consumo de cocaína y tienen un poder adquisitivo para conseguirla. Por ello es importante que la familia tenga un rol más activo y que conozca la información sobre los riesgos en canales formales”, complementó Aedo.

Sobre el mismo tema ahondó Carol Farías Mansilla, jefa de la Unidad Técnica de Proyectos y Convenios del Servicio de Salud Magallanes, al manifestar que en la región hay 11 programas de tratamiento, de los cuales tres están instalados en Puerto Natales y el resto en Punta Arenas. Del total, seis están enfocados hacia la población infanto-juvenil y cinco hacia el segmento de adultos.

Delitos y derivación

Carol Farías precisa que en la población adolescente se trabaja con jóvenes que han cometido algún delito y otros que llegan por la derivación espontánea de la red (colegios o consultorios) a alguno de los programas ambulatorios, intensivos o residenciales, donde incluso se puede hospitalizar.

Planteó que en general en la población infanto-juvenil hay patologías duales, es decir que hay otras patologías además del consumo problemático, entonces se hospitalizan para estabilizar la patología asociada que puede ser una depresión grave o distintas patologías de salud mental asociadas.

“El inicio del consumo que vemos en los tratamientos es a partir de los 10 años o los 12 años y por lo general ingresan derivados desde los colegios, donde los casos son visualizados, aunque también tenemos derivaciones de toda la red o de Sename”, subrayó Farías.

Durante el tratamiento tienen distintas actividades y se flexibilizan los horarios de manera que puedan mantenerse vinculados a la comunidad.

En el caso de los adultos, habitualmente llegan con algún familiar o bajo una condicionante, por ejemplo, cuando la pareja le dice: “¡o te tratas o me voy!” o las empresas que tienen alta conciencia de sus trabajadores y los apoyan sólo si se someten a tratamiento.

Una vez en tratamiento los profesionales trabajan la motivación y las personas que salen con un alta terapéutica logran reparar los lazos y tener conciencia.

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