Mitos y Realidades

El alcohol nos pone “buena onda”.

Falso: el alcohol hace que la gente se desinhiba, pero hay quienes al beber tienen reacciones negativas que pueden provocar problemas con la ley, violencia, conflictos con la familia, la pareja o en el trabajo.

Para pasarlo bien hay que beber alcohol.

Falso: el alcohol produce una “buena onda” temporal, que termina cuando se acaba el efecto. Beber en exceso puede traer un buen momento, pero luego podemos sentirnos cansados, deprimidos o nerviosos. Unas copas de más a veces puede traernos una “buena resaca”.

La venta de alcohol está permitida a menores de 18 años.

Falso: la ley de alcoholes sanciona la venta u obsequio de alcohol a menores de edad. Quien lo haga arriesga penas de cárcel de 21 a 40 días y multas de 3 a 10 unidades tributarias mensuales.

Una intoxicación grave con alcohol puede producir la muerte.

Verdadero: si la intoxicación es grave, existe un alto riesgo de morir, ya que puede causar parálisis respiratoria y compromiso cardiovascular. También puede provocar pérdida de conocimiento, problemas respiratorios, gastritis crónica y alterar el funcionamiento del hígado, lo que puede llevar finalmente a una cirrosis hepática. Además puede provocar una hepatitis aguda que eventualmente puede causar la muerte.

El consumo de marihuana no hace daño.

Falso: la marihuana puede generar dependencia. Su consumo produce dificultades en la capacidad de aprendizaje, problemas de concentración, altera la memoria inmediata y desmotiva.

La marihuana no afecta los pulmones.

Falso: la marihuana afecta los pulmones porque el humo se retiene en ellos, conteniendo el monóxido de carbono. Esto inflama los pulmones y produce riesgos de contraer enfermedades como la neumonía, bronquitis crónica, etc.

Mientras más joven se comience a consumir drogas, más probabilidades hay de ser dependiente.

Verdadero: diversas investigaciones señalan que mientras más temprano se inicie el consumo de drogas, más probabilidades hay de generar una adicción (dependencia de las drogas). Esto se debe a que el organismo joven se encuentra en desarrollo y, por lo tanto, es más vulnerable a los efectos de las drogas.

La cocaína ayuda a rendir más.

Falso: la cocaína estimula el sistema nervioso central, provocando una sensación de energía, vigor y rendimiento físico. Sin embargo, esta sensación termina cuando se acaba el efecto y va acompañada de nerviosismo, aumento de la ansiedad y problemas en el funcionamiento cardíaco, que podrían llevar a una arritmia e incluso provocar un infarto.

La pasta base es muy adictiva.

Verdadero: la pasta base es una droga altamente adictiva y una vez consumida, se necesitan cada vez más dosis para conseguir los efectos iniciales. Se obtiene de la maceración de las hojas de coca y habitualmente es mezclada con solventes como parafina, bencina, éter y otros. Los efectos de esta droga duran algunos segundos, pero luego viene un fuerte “bajón”, conocido como “angustia”.

Los inhalables producen daños, pero son reversibles.

Falso: los inhalables, conocidos también como “goma”, “laca” o “pañuelo”, producen daños en el organismo que son irreparables. Su uso lleva lentamente a una disminución de las capacidades mentales y otras consecuencias crónicas.

Es importante la familia en un tratamiento de drogas.

Verdadero: cuando se ha consumido drogas por un tiempo largo, generalmente la persona no es capaz de reconocer que depende de ellas y no puede dejarlas por simple voluntad y se le debe ayudar. En esto la familia juega un rol fundamental. Los tratamientos más exitosos incluyen el trabajo y apoyo profundo de la familia del paciente.

Las drogas son un problema sólo de los más pobres.

Falso: el consumo de drogas se presenta en todos los niveles socioeconómicos. Con frecuencia se asocia este problema con personas más desfavorecidas socialmente, no obstante, hay quienes teniendo una buena situación económica, presentan consumo habitual de drogas y alcohol. La pobreza y la marginación social pueden ser factores de mayor vulnerabilidad, pero ciertamente hay personas con carencias materiales que no las consumen.

Es importante enseñarles a los niños a beber desde chicos.

Falso: los niños no deben beber, pues el alcohol les causa daño, aunque sea en pocas cantidades. Los niños y adolescentes se encuentran en pleno desarrollo emocional y físico, por lo que las consecuencias del consumo pueden ser muy graves.

Es mejor no hablar de drogas, ya que puede estimular el consumo.

Falso: la mejor manera de enfrentar el tema es conversar, informarse y estar preparado para saber qué hacer. Los padres podemos apoyar a los hijos, mostrando un claro rechazo a las drogas, dándoles nuestra opinión y ayudándolos a tomar decisiones.