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agosto 9, 2017

Tratar el consumo de alcohol y otras drogas favorece la reinserción social de los imputados

Seminario Nuevos Enfoques

  • La actividad se centró en el análisis del rol de los Tribunales de Tratamiento de Drogas (TTD).

Dar a conocer las nuevas miradas con que diversos países están enfrentando el fenómeno de la delincuencia, fue el principal tema abordado por especialistas chilenos y extranjeros en el seminario “Nuevos enfoques de justicia para el tratamiento y rehabilitación de consumidores problemáticos de sustancias psicoactivas”, organizado por la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD) de la OEA, el Poder Judicial y el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (SENDA).

En la ceremonia de inauguración, el presidente de la Corte Suprema Hugo Dolmestch; el representante de la CICAD-OEA, Alberto Amiot, y el director (S) del SENDA, Antonio Leiva, expusieron la importancia de acercar la justicia a las personas, y en ese sentido, coincidieron en que la llamada “justicia terapéutica” es el mejor mecanismo.

Junto a ellos, el seminario contó con la participación de la representante del Programa de Tratamientos de Drogas de Miami, Doris Perdomo-Johnson; el experto en capacitación y evaluación de programas sobre el abuso de sustancias, tribunales de drogas y salud correccional, Carlos Quezada, y el director del Programa de Corte de Drogas e Intercambio de Justicia Tribal, del Centro de Innovación de la Corte, Aaron Arnold.

La actividad contó además con la presencia de especialistas chilenos en el tema, como el decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Católica, Eduardo Valenzuela quien expuso sobre el impacto de la relación droga-delito; los jefes de las unidades especializadas de tráfico ilícito de estupefacientes de la Fiscalía, PDI y del Ministerio del Interior, Luis Toledo, Patricio Navarro y Sebastián Perelló -respectivamente-, quienes abordaron las nuevas tendencias en sustancias químicas controladas, y los representantes de las instituciones intervinientes de los Tribunales de Tratamiento de Drogas (TTD), la jueza Claudia Pizarro, la representante del Sename, Carolina Báez, y el abogado defensor, Pablo Aranda.

Tribunales de Tratamiento de Drogas

México, Colombia, Canadá y EE.UU., son algunos de los países que están aplicando modelos alternativos de justicia como una manera de  enfrentar la delincuencia desde sus factores de base.

Por su parte Chile se encuentra implementando los TTD desde 2004, siendo nombrado en 2016 como un “modelo referente” para los otros países de la región.

En atención a lo anterior, el seminario se centró principalmente en el análisis del rol de los Tribunales de Tratamiento de Drogas. Cane mencionar que para la mayoría de los países que integran la CIDAC, su aplicación es el mecanismo más utilizado, ya que aborda los problemas delictivos y de consumo de los imputados, arrojando positivos resultados.

El representante de la CICAD-OEA, Alberto Amiot, señaló que el organismo “ha apoyado el trabajo de Chile porque este enfoque -de los TTD- da respuesta a la reducción del delito, favorece la reinserción, la eficacia de los recursos y descongestiona las cárceles”.

De hecho las estadísticas de la aplicación del TTD chileno señalan que sólo el 9% de las personas egresadas han reincidido en la comisión de delitos, cifra que se contrapone al 60% de reincidencia que exhibe el resto de la población penal.

Las autoridades destacaron la labor de los profesionales que colaboran en esta instancia. “Todos quienes estamos acá conocemos de cerca lo que significa la delincuencia, la marginalidad y el consumo abusivo de drogas y alcohol. Sólo trabajando juntos lograremos que el 19 por ciento de reinserción que hoy tenemos en los TTD, aumente”, ratificó el director (s) de SENDA, Antonio Leiva. Quien fue reforzado por el presidente de la Corte Suprema Hugo Dolmestch quien indicó que “lo insustituible es el trabajo que hacen las personas para brindar un acceso a la justicia.”

Estos tribunales aplican lo que se ha denominado “justicia terapéutica”. Es decir, se conjuga la mirada sanitaria y penal para aquellos imputados que presenten adicción y que hayan cometido algún delito relacionado, ya sea bajo los efectos de drogas o con la finalidad de financiar su adicción. Estos imputados deben someterse voluntariamente a un programa de tratamiento de un año de duración, tiempo en el cual profesionales de SENDA lo asesoran y lo acompañan, mientras defensores, fiscales y jueces, supervisan el proceso a través de audiencias especialmente adecuadas para ello.

“Este flagelo debemos enfrentarlo de manera inteligente para que los infractores de ley puedan reintegrarse socialmente, esto se da a través de la humanización de la justicia y la justicia terapéutica es la base de ello”, sentenció Dolmestch.

Respecto al mismo planteamiento, Amiot señaló que para enfrentar la aplicación de la justicia “no es necesario tener una mano dura para enfrentar el delito, sino que una mano inteligente.”

Nuevos enfoques

Dentro de los nuevos enfoques de la justicia, destacó el proyecto innovador presentado por Aaron Arnold, director del Programa de Corte de Drogas e Intercambio de Justicia Tribal en el Centro de Innovación de la Corte de Nueva York.

El abogado y licenciado en arte, relató su experiencia en las llamadas “Cortes comunitarias”. Estas cortes se instalan al interior de barrios conflictivos que exhiben altas tasas de delincuencia e inseguridad social. Con ello se pretende mantener al imputado en su entorno social y familiar, considerando que estos dos elementos son clave al momento de aplicar programas de tratamiento para personas adictas.

Aaron Arnold detalló los resultados obtenidos en la corte de Hook, Brooklyn: “Al barrio lo llamaban la “capital del crack”, y era un barrio considerado altamente peligroso. En la corte una de las principales penas que se dictan son los trabajos comunitarios para reparar los daños a la sociedad. Al respecto, hemos registrado más de 70 mil horas de trabajos, lo que se traduce -utilizando el sueldo mínimo como ítem de cálculo- medio millón de dólares.”