El estudio muestra que el consumo de marihuana y de cocaína se han mantenido estables y en el caso del consumo de alcohol, ha disminuido respecto al estudio anterior. Pese a ello, los patrones de uso siguen siendo de riesgo en la población consumidora. Desde la dirección regional refuerzan la importancia de continuar trabajando, ya que la prevención requiere de la corresponsabilidad de diferentes actores.