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Cerca de 9 mil padres, madres y adultos responsables son capacitados en habilidades preventivas de consumo de drogas y alcohol de sus hijos

A través del programa Parentalidad, del área de Prevención, SENDA Maule ha capacitado a cerca de 9 mil padres, madres y adultos responsables en el Maule en habilidades preventivas parientales para evitar el consumo de drogas y alcohol en sus hijos e hijas o niñas, niños y adolescentes bajo su cuidado.

La parentalidad responsable, es una manera de entender la crianza y la educación basada en el respeto a las necesidades de los niños y niñas y en la preocupación por favorecer su sano desarrollo.


“La familia es, probablemente, el primer y más importante ambiente donde los niños comienzan a generar socialización, a partir de las enseñanzas, experiencias y modelos aprendidos de sus padres, hermanos y familiares directos. Lo que allí se aprende, es utilizado como medio de referencia para comportarse y relacionarse con otros. Por esta razón, la familia es considerada uno de los factores de protección más importante para los niños”, resalta el Director Regional del SENDA, Mario Fuenzalida.


CHARLAS


En las charlas, a los padres se les hace ver que el consumo de alcohol tiene consecuencias negativas mayores si comienza en la pre adolescencia y en la adolescencia, tales como mayor riesgo de dependencia, daño cerebral y exposición a riesgos (accidentes, embarazo, violencia). En el caso de la marihuana, mayor probabilidad de desarrollar depresión y afectar el desempeño de funciones cerebrales de relevancia para el aprendizaje.
Sobre el rol a cumplir, se les invita a involucrarse en lo que hacen sus hijos, demostrándoles afecto y cercanía. Así, se les darán más oportunidades para que confíen en ellos. Establecer normas y límites de comportamiento, lo que contribuye a una mejor relación entre padres e hijos; mantener monitoreo y supervisión, saber en qué están sus hijos e hijas y estar disponibles para ellos.


“Un estilo parental positivo, basado en la efectividad e involucramiento, en el establecimiento normas y límites, monitoreo y supervisión, se relaciona directamente con un sano desarrollo psicológico durante la infancia, que se concreta en buenos índices de autoestima, mayor confianza en sí mismos, estabilidad emocional, capacidad de

autocontrol, buen rendimiento académico, menos síntomas depresivos y bajos niveles de comportamiento antisocial”, recalca Fuenzalida.

Agrega que durante la adolescencia, el estilo parental positivo continúa siendo el que más favorece el desarrollo de los hijos e hijas, presentando los niveles más altos de autoestima y desarrollo moral, manifiestan un mayor interés por la escuela y un mejor rendimiento académico, consumen menos sustancias y presentan menos problemas de conducta.